Manuel Vicente Alcántara Marín

Gente jóven - Manuel Vicente Alcántara Marín

Demasiado joven para ser verdad, todo lo que piensa y hace

Muy joven para tener responsabilidades en el mundo de los negocios pero ya con su primer paso perfila éxitos

Ramón Darío Castillo

Manuel  Vicente Alcántara Marín, el  hijo mayor que en su matrimonio con Mariela Marín en los años 80 tuvo su padre, y quien como él fue audaz.

Hay algo más en este joven que ahora comienza a ser un prototipo en el campo del desarrollo turístico y en los círculos empresariales, que es promisorio: su entereza

Omnipresente, Manuel Vicente da un vistazo a los intereses extracurriculares para abrirse  camino al andar en proyectos de envergadura que tienen asiento en Anzoátegui, Justo donde el turismo, después de esta pandemia va a florecer con positividad y alcance.

«El amo y señor de Festejos Waikiki convierte su sueño dorado en realidad»

Es allí, donde Alcántara  incluye su bussines para el desarrollo y abre de par en par sus brazos para que su empresa sirva de estímulo a quienes generan todo lo alto del mundo para la diversión y el entretenimiento, que para muchos es demasiado bueno, para ser verdad.

-¿Qué consideras tú mayor riqueza?

-Mi mayor riqueza es mi familia, gran parte de mis satisfacciones y el deleite de la vida, me lo da mi familia.

-¿Y tú empresa?

-Me proporciona satisfacciones y con ella me gano la vida

 -¿Y los proyectos?

 -Son muchos y valiosos, que se cristalizan con los estudios y la supervisión de mis padres.

-¿Y son severos?

-Yo creo que tan astutos, como yo triunfador en lo que hago.

Y  en verdad, que Manuel Vicente junior, se las trae.  Su abuelo paterno fue un banquero muy acreditado y sus tíos brillaron en los deportes, en el mundo de los negocios y en el quehacer para el set social, ya eso es un perfil que lo motiva para avanzar sin tropiezos en sus proyectos inmediatos como hombre de negocios.

En  Anzoátegui y Margarita todo el turismo aflora, y la gente está pendiente de hacer frutos este es el momento preciso.

Es el momento absoluto para irrumpir en su vida cotidiana y en su quehacer para  garantizar el éxito en todo lo que se emprenda.

“Ahora estoy inmerso en mis negocios”, dijo con gran seguridad. “Tengo una agencia de festejos, y el apoyo es total. Ya pasó el tiempo de las fantasías” para vivir realidades. RDC

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