Éxito de un soñador

Robot blandiendo un arma de fuego larga, haciendo práctica del tiro al blanco
Felipe Guerrero / felipeguerrero11@gmail.com

En ocasión de una celebración muy personal y familiar, un entrañable amigo me obsequió una joya de la literatura. El Ingeniero Dumar Ramírez, me regaló La Trilogía de la Fundación, considerada como la mejor serie de ciencia ficción universal de Isaac Asimov. No se puede hablar de Asimov sin recordar sus pioneros relatos sobre robots, que acabaron configurando un género propio dentro de la narrativa de la ciencia ficción.

En sus avanzadas visiones, el genial bioquímico  y prolífico escritor,  creó un artefacto tecnológico ficticio que operaba como una unidad de procesamiento para robots que les dotaba de conciencia. Este artefacto tecnológico lo denominó «Cerebro Positrónico».

Con ese cerebro, los robots positrónicos están programados para cumplir las Tres Leyes de la Robótica, enunciadas por el autor, según las cuales, el primer precepto dispone que «Un robot no puede dañar a un ser humano ni  permitir que un ser humano sufra daño»; la segunda norma establece que «Un robot debe cumplir las órdenes de los seres humanos, excepto si dichas órdenes entran en conflicto con la primera ley». Finalmente Isaac Asimov señala en la tercera ley que  «Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que ello no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley»

La Trilogía de la Fundación de Isaac Asimov que generosamente me obsequió Dumar Ramírez me permitió acercarme a la obra del genial escritor reconocido universalmente por su visión futurista que le posibilitó predecir desarrollos tecnológicos con décadas de antelación e incluso tuvo la audacia de analizar el  impacto que tendrían esas nuevas tecnologías para la humanidad. El mundo imaginario soñado por el autor ya no pertenece exclusivamente al campo de la ciencia ficción, ya hoy es una realidad.

Por una extraña coincidencia la vida y obra de Isaac Asimov, recorre caminos paralelos a los que transita con una gran humildad Dumar Ramírez. Sueños, utopías proyectos en un esfuerzo por convencer a la sociedad para que utilizando afirmativamente la riqueza y el potencial tecnológico, todos logremos transitar solidariamente caminos más humanos.

Dumar Ramírez ha logrado hilvanar como Isaac Asimov el discurso necesario para comunicar sus utopías. Su mensaje ideal está cargado de convicción. Desde su laboratorio que es un púlpito para predicar solidaridad humana, las palabras se juntan y con ellas  expresa tanto lo que fuimos en el pasado como lo que aspiramos ser en el porvenir. Similar a Isaac Asimov, en  Dumar Ramírez la palabra es la gran herramienta que transforma experiencias y las dota de claves diferentes, metamorfosea tiempos y espacios cuando aletea alrededor del recuerdo. La palabra hace historia al ceñir el hecho a un hito temporal aunque juntas sobrevuelan tales marcas para alcanzar significación de eterno. En muchas oportunidades sus proyectos no han encontrado el necesario apoyo para su realización, en definitiva como afirmó el propio Asimov, quienes tienen el poder: «No van a escuchar. ¿Sabes por qué? Porque tienen ciertas nociones fijas sobre el pasado. Cualquier cambio sería una blasfemia a sus ojos, incluso si fuera la verdad. Ellos no quieren la verdad…».

Un gran pensador de nuestro tiempo aseguró que «La explosión revolucionaria y exponencial de Internet es una de las manifestaciones modernas más claras de la verdad… Internet es el símbolo perfecto del conocimiento y de los drásticos cambios que se han producido». Ayer lo conocimos en la quijotesca  tarea quijotesca de tratar de convencer a otros sobre esa afirmación que apenas era una utopía.

Como el viejo Quijote, en nuestros días Dumar Ramírez asume tareas similares a las de los famosos héroes de la antigüedad, de manera particular a esos célebres personajes de los libros de caballería. En su mundo de ilusiones y sueños, descubrió que la vida debía tener un propósito restaurador, una finalidad liberadora y Dumar Ramírez,  igual que el hidalgo, no resistió ser un espectador pasivo en el drama de la vida. A sus ideas, en efecto, incorporó un sentido amplio de justicia, de solidaridad y un apego profundo por la verdad. Para Dumar Ramírez, esa tarea es una obligación ética para con su país, en la eterna utopía de que muy pronto Venezuela será puntera en los destinos de América Latina y América Latina puntera en los destinos de la humanidad. Era y es la idea de servir a la sociedad como un deber moral.

En los días finales de cada año desde 1984,   la Fundación Juvenil Venezolana, ajustada al diseño de las grandes revistas internacionales decidió otorgar anualmente  una prestigiosa distinción a las «CIEN PERSONALIDADES MÁS INFLUYENTES DEL CONTINENTE» que se han distinguido por valiosos servicios prestados a la comunidad. El Comité evaluador de la Condecoración, decidió entregar el galardón para el año 2019 al Ingeniero DUMAR RAMIREZ por sus valiosos aportes en el campo de la ciencia y la tecnología  junto a su bien demostrada vocación de servicio que se patentiza en acciones de entrega diligente a favor de la comunidad.

Felicitaciones a DUMAR RAMIREZ por tan merecido reconocimiento. Ingresa a la selecta lista de las «CIEN PERSONALIDADES MÁS INFLUYENTES DEL CONTINENTE».  Es el premio a un visionario y lo festejamos porque los idealistas son las personas más ricas en fe y esperanza, por eso son perseverantes y valientes.

Su triunfo se corresponde con el «ÉXITO DE UN SOÑADOR».

1 thought on “Éxito de un soñador

  1. Dumar Ramirez nació para Ser un pionero al servicio de la humanidad. Su «plan de vida» fue vivir un segmento de su experiencia física en las aulas y laboratorios del IUT agroindustrial, desde allí se proyectó al mundo y nos dio a conocer como Institución Universitaria. Es una bendición y una revelación del universo para quienes compartimos su «plan de vida», tenerlo tan cerca, disfrutar su compañía y aprovechar su sapiencia.
    ¡Honrar honra, don Felipe!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *