El covid-19 y nuestro proceso de individuación

El covid-19 y nuestro proceso de individuación
Gilberto Jansen Rodríguez (Abogado) / g26jansen@gmail.com

En el último trimestre del año 2019, desde Asia, una noticia recorrió el mundo occidental, un virus cuyo origen es aún hoy, muy controvertido, ponía en riesgo mortal la vida del hombre. A mediados del segundo trimestre del año 2020, el virus referido fue declarado por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, tal definición apostaba a ilustrar que se desplazaba por todo el planeta con una gran velocidad, dejando a su paso como signo irrefutable la muerte de distintos grupos etarios y la aparición de la cuarentena, el distanciamiento, el confinamiento y las normas de bioseguridad, que marcaron de manera indefectible un cambio en la forma de relacionarnos con nuestros semejantes.

El contacto y la interacción entre seres humanos quedaron proscritos de manera, aun hoy, indefinida, el mundo perceptible quedó en pausa, la dinámica de la economía global asestó el golpe de una recesión mundial con todas las consecuencias que ello acarrea en el empleo, poder adquisitivo y el margen de endeudamiento. Los contagiados por el virus son testigos del colapso de los sistemas de salud de las distintas categorías de países que el concepto de desarrollo que habíamos asimilado distinguió, los gobiernos del mundo conocieron un nuevo enemigo silente, devastador y muy voraz, la incertidumbre hizo figura en la cotidianidad de los hombres, las diversas teorías en relación a la función que la pandemia estaría cumpliendo en un aparente o supuesto plan de reordenamiento del mundo se hicieron virales, frente a este panorama cada uno de los que hoy sobrevivimos comenzamos a internalizar que el milagro de la vida, esa pulsión de oxígeno en nuestros pulmones, es el evento primigenio que la condición humana ha conocido.

Un canto de muerte recorre el mundo imponiendo un nuevo orden de prioridades y expectativas, anunciando un cambio de paradigma, donde los esfuerzos por combatir la pandemia van acompañados de incertidumbre y serios cuestionamientos, que impiden unificar voluntades. La nueva normalidad, producto del caos que hoy vivimos, nos obliga a evaluar nuestro desenvolvimiento en el planeta, pareciera propicio replantearnos temas que subyacen en el proceso de individuación, del cual cada uno debería ser consciente, el fenómeno que puso en pausa indefinida el mundo que conocíamos nos invita a mirar dentro de nosotros mismos, a concientizar un inventario personal, más concerniente a nuestra psique que a nuestro hacer, invitándonos, o más bien forzándonos, a mirar dentro de nosotros mismos, a realizar una aproximación introspectiva.

En el ruido que produce la pandemia en el mundo, está encubierta una sugerente propuesta que consiste en evaluar las motivaciones, valores y expectativas. Paradójicamente, la intempestiva convivencia con el Covid 19, invita a una revisión personal, íntima e introspectiva, que escrute el contenido de nuestras acciones y cuanta satisfacción deriva, genuinamente, de estas. Todo parece revelar en el caos que nos circunda, la existencia de un indicador que marca la ruta hacia nuestro ser, donde es imperativo revisar la historia personal y precisar los valores, que realmente sustentan las decisiones que acometemos, elaborar la enumeración de realizaciones y frustraciones que se derivan de aquellas, así como, la lista de los asuntos que requerimos perdonar y perdonarme; lo que permitirá reconocer cuán realizados nos sentimos y si hemos o no, edificado un nivel de consciencia que nos permita discernir en relación al resultado de haber sido ungidos con el mayor de los dones, el don de la vida.

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