Deberes, derechos, empatía y evolución

Buscamos frenéticamente el reconocimiento de nuestros derechos, pero hay que cuidar las formas, sino lograremos el efecto contrario. Sí, debemos ser fuertes y enérgicos, pero al mismo tiempo reconocer que en toda conquista hay pérdidas. El éxito radica en que el beneficio alcanzado sea lo menos traumático posible

Rafael Colina

El mundo evoluciona y con el también evoluciona nuestra cultura. Ahora bien, esta evolución se ha tornado más individualista, la lucha por conquistar derechos se ha vuelto irrespetuosa, arrolladora, casi un detonante para conflictos de gran escala. La falta de empatía en procura de reconocimiento ha logrado, en muchos casos, el efecto contrario, es decir, reticencia, rechazo y en algunos casos ira.

No nos referimos a una lucha en particular, nos referimos a todo. La conquista de los derechos no se logra imponiendo y atropellado, por el contrario, le logra concertando, argumentando y comprendiendo que una conquista personal supone que otra persona ceda espacio, y para eso es importante que no se sienta invadida y agredida.

Pensemos por un momento en el semáforo ubicado en una calle cualquiera. Todos tenemos derecho a transitar libremente por esa calle, no obstante, el semáforo cumple un rol muy importante: ser el árbitro que vela para que todos podamos ejercer nuestro derecho con seguridad. En ese rol, este maravilloso instrumento nos concede el turno para que todos los que estamos en la vía podamos cruzar. Vea como en algunos momentos un grupo cede su turno para que otros puedan ejercer su derecho. Nótese, que el semáforo –un elemento producto del consenso– no cercena su derecho, simplemente es una herramienta para evitar un conflictos innecesarios.

Igualmente sucede en todos y cada uno de los espacios en los cuales se busca el reconocimiento. Hay que buscar el consenso, estar consciente de lo que se está dispuesto a ceder e implementar las reglas para ejercer el derecho conquistado.

También hay que tomar en cuenta que ejercer un derecho implica cumplir obligaciones o deberes. Resulta inmoral exigir el cumplimiento de una prerrogativa, cuando nosotros no cumplimos con nuestras obligaciones. En otras palabras no podemos exigir respeto si nuestro comportamiento es irrespetuoso.

Para lograr un alto nivel ciudadano es importante elevar nuestra la cultura. El comportamiento actual no se corresponde con una sociedad moderna, actualizada, evolucionada, educada, elevada, más bien, es un comportamiento primitivo, en el cual, solo se respeta el derecho de quienes son agresivos o “fuertes”.

Podemos hacer todo cuanto queramos, pero debemos estar en paz con nuestros actos. No invadir el espacio ajeno, no agredir la opinión ajena, en esencia, respetar a los demás, solo así se puede obtener el reconocimiento deseado.

Hacer lo correcto es salir y lograr que el mundo sea empático y respetuoso, solo de esa forma lograremos ser una sociedad evolucionada.

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