CHANEL se convierte en el HOLLYWOOD de PARÍS con los íconos de estilo de COCO como estrellas

Virgine Viard multiplica el tamaño de Chanel para su desfile de primavera verano 2021 en la París Fashion Week.

«El estilo de Chanel se basó en los principios de comodidad y respeto por la anatomía femenina, pero también en los detalles y la elegancia chic de sus diseños», explica Miren Arzalluz, la española al frente del Museo de la Moda de la ciudad de París, el Palais Galliera, que acoge desde principios de octubre una retrospectiva sobre la gran diseñadora. «Chanel evitó la decoración innecesaria, y su elección de colores, materiales y técnicas fue siempre juiciosa y audaz, con énfasis en el equilibrio y un efecto general armonioso». Y no hay mejor descripción de la escenografía para el desfile de prêt-à-porter de primavera verano 2021 celebrado en la Paris Fashion Week.

El Grand Palais de París es el escenario icónico para los desfiles de Chanel y un refugio fashion ante las medidas anticovid que la capital francesa se está viendo obligada a implementar también en esta segunda ola de la pandemia. Una localización inmensa que ha sido un supermercado de lujo (2014), una fabulosa playa (2018) o el mismísimo apartamento de la fundadora de la firma (2019).

Hoy, con Virgine Viard como directora creativa de Chanel, es la propia marca la gigantesca protagonista de un legado de referencias que parece inagotable. Las letras de la maison se imponen como las columnas de un templo de la moda al (falso) aire libre que son también el letrero de Hollywood en la colina angelina de Monte Lee o los emblemáticos luminosos que culminan algunos rascacielos.

De entre esas letras han ido surgiendo los looks de una colección que, una vez más, celebra y actualiza los diseños más representativos de la maison. El traje de tweed de cuatro bolsillos y ribete (en el mismo color o en contraste) manda, en su formato canónico de chanelita y falda o como silueta gráfica para un outfit de punto. El blanco y negro sigue siendo la combinación más sofisticada posible, pero otros colores también se imponen: el rosa en su omnipresencia variante lila, pero también en las más brillantes variantes del neón ochentero. El pantalón palazzo que nos iguala (y favorece) a todas. Los bolsos acolchados que reducen su escala, con el modelo Vanity como referencia mini más citada, y además convertidos en abalorio o en joya: un charm con el que adornar los cinturones o unos pendientes. La eterna camelia reciclada en forma de print. El por doquier de las cadenas. Los cortes masculinos para los looks de noche, con Kristen Stewart como último icono perenne de estilo.

Ángel Martos

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