Es un monstruo sagrado que cautiva a los genios muertos y no le gusta hablar de política pero no tolera las injusticias

Cuando uno ve a un monstruo sagrado, en una calle cualquiera de París, quizá no se le atragante la saliva, pues no todos los días esto ocurre. Empero, a mi amigo John Rozenthal, sí. Una mañana cuando en el café de Flor, reinaba un silencio sepulcral,  vio en la mesa justo enfrente suyo , mientras tomaba un pequeño refrigerio, a ese monstruo sagrado que es Teodor Currentzis, el director de orquesta nacido en Grecia, pero naturalizado ruso, que hoy a sus 47 años es el mejor  de los que, por gracia de Divina , y de su talento está en el Olímpo, y deja huella cada vez que blandea la batuta  frente a una gran orquesta,  en los mejores escenarios del mundo .

¿Qué porque se le atragantó el desayuno?   Pues momentos antes, en su casa en la rue de Génova, John  leía una extensa crítica que publicaba  la revista francesa Point de Vue que daba cuenta  de la gloria y los milagros del otrora director de la Opera de Perm en San Petterburgo. Un Currentzis, que  ama la música, la opera, desde  que tiene uso de razón, pues en su casa, de   Atenas , su madre era profesora de música, y a sus escasos 2 años Teodor  la oía  desde que amanecía hasta que se acostaba. Las imágenes  en la revista , volcaban como una película en la mente de Rozenthal .  Ese hombre que comía con la misma parsimonia de estarlo haciendo en el mismo templo de los dioses, marcó su propio destino, y después de decidir que sería músico con la venia de sus padres, se entregó por entero a una vida repleta de sacrificios rumbo a la gloria. Y allí  en ese pedestal está, después de pasar como alumno brillante de Lliá Musin, maestro de Valeri Guérguiev, Yuri Temikánov y Semión Bychkov, entre otros, para luego con su propio esfuerzo , llegó a ser director de la orquesta de la Opera Perm.

El “enfant terrible”

A los 4 años, comenzó a estudiar piano y volín con siete. Ingresó en el Conservatorio Nacional de Atenas con 12 años, en la sección de violín. En 1987 comenzó a tomar clases de composición con el profesor George Hadjinikos.

Este Teodor Currentzis nació un 24 de febrero de 1972, en Atenas, Grecia, y su vida comenzó con su primer llanto, y ahora a sus casi 48  primaveras es considerado uno de los mejores directores de Opera del mundo.

De Teodor se puede decir hasta que habla con el sordo loco de Bethoven y que es revelador su resultado. Sigue siendo inalterable el director grecorruso y a veces sus opciones son insospedadas, porque siempre busca el espíritu de esos santos de su devoción que como Mozart ,y según él cambia en cada una de sus composiciones. Habla con pasión. La intuición es super importante para comunicarse con ellos.

En el Teatro de la Ópera y Ballet de Perm, Teodor es un santo, que cambia de rictus cuando algo no le gusta. Porque él sabe a ciencia cierta que es un pasión y nadie como él demora tanto tiempo en encontrar la verdad. Allí ha creado una gran familia y con sus mismas ideas.

No le gusta hablar de política. Ni de Putin. Pero eso sí ,está claro ante lo que considera una injusticia.

Puede tolerar que alguien explote, pero cual lo hace, que Dios agarre confesado al que está enfrente. Sabe ceder a las presiones, pues no le cuesta nada y da la impresión de que se lo toma a la ligera, pero no olvida. Suele recordarlo cuando alguien le suplica perdón.  Eso deja muy claro, que no es los que se dejan influenciar por los demás.

De cualquier manera, esto no engaña a nadie, pero es un buen intento.