Cuando este hombre,  lobo de mar surca las aguas que tocan Tierra Venezolana, quedó prendado de ella.

Pensó que un suyo muy especial, de muy adentro de su ser  le sacudió en uno de esos instantes.

Fue entonces, cuando Guido Tassini  piensa en un punto impreciso, que le señalaba el destino. Encontró, el equilibrio perfecto.

Fluyen vivencias, sombras de silencios, lejanías  y ese deseo de no perder su esencia misma.

Eran tiempos  de cambios, donde lo esencial permanece y hasta el valor de echar la mente a volar es válido.

Estar ya pisando otra tierra, compartiendo con su gente y,  viviendo sus mismas pasiones, logró juntar lo mismo que hoy cuenta como la más grande herencia para él, después de sus hijos, el arte en el que plasma  un mucho de su vida en líneas silenciosas y perfectas.

Un mundo de posibilidades se abre con cada uno de sus cuadros,

El empresario que sin perder su esencia, evoluciona  alejándose del convencionalismo para crear obras únicas deja huella en ellas

 G  /Ramón Darío Castillo/Especial GENTIO

que adornan muchos salones de estructuras arquitectónicas que sucumben ante el colorido y la brillantez de sus líneas cinéticas.

Tassini, mima su arte. Cuando el tiempo de sus tareas como hombre de empresa culminaba, se iba con sus bártulos a la plaza de Los Pintores, y pasaba horas allí, terciando la charla con los veteranos, y ejerciendo su propio don, de trazar lo clásico y lo contemporáneo con su propio estilo.

Por azar de la vida, un día a bordo de un avión le tocó a su lado un caballero de buen hablar.

Por esas cosas del destino, el vuelo tuvo que pernoctar para arreglos que tomaron tiempo. Al pasaje los enviaron a un hotel, y allí continuaba terciando la charla  con su compañero de viaje. Que al final resultó ser el nunca bien llorado artista del mundo cinético, Jesús Soto.

El tiempo se ocupó después de colocar a buen resguardo esa amistad. Tassini es tan humano como vulnerable y siempre intentando cambiar y mejorar las cosas, como cuando fue presidente de la Cámara de Comercio de Barquisimeto que logró sacar avante, en medio de promisores augurios, y aunque Venezuela vivía su máximo esplendor, el situaba todo en pos de un arranque para la industria y el comercio de la región centro occidental.

El  pintor, es sencillo, modesto y muy lejos del oropel, ama contemplar la belleza. Ha encontrado la paz en su pequeño taller, un refugio que le colma la tranquilidad del espíritu. Es feliz con su esposa, Liliam, con sus hijos que son  sus exclusivos remedios.

He aquí que él, puede pontificar con ello.

ABSTRACCIÓN Y CINETISMO

Hay una verdad incontrovertible, Tassini es un pintor que como figurativo marcó una etapa importante en su vida. Desde que estudiaba ingeniería en su nativa Italia, añadió a su acontecer la abstracción, y los colores resaltantes le indicaron una geometría que, en algunos casos, tienen una nota adicional de cinetismo.

De hecho, es tal el efecto que causa contemplar sus obras que, la mayoría de las veces cautiva a los amantes de este estilo, y llega a impresionarlos.

Cada día línea abre un abanico de posibilidades de interpretar su abstracción, y esa necesidad  que será siempre una incógnita a despejar. Siempre el equilibrio, la mirada de un furtivo crítico lo ubica entre el centro y el sur del espectador, que está ávido de buscar sus contrastes.

Lo que siempre acobijó en su ser, sin darse cuenta, es lo que ahora es su fuerte, especialmente en el reencuentro de su vida, que es donde se confabulan los afectos, los anhelos y las nostalgias.

Decirle creador, es abusar de su talento amplio, y etiquetarlo también, pues en cada una de sus obras hay proximidades de lejanía, creatividad a tope, y un libre pensador que maneja el color con la precisión justa.

Guido Tassini, vivió su vida adolescente, hasta la saciedad. Promisor estudiante, y un cónclave de amigos, únicos e inolvidables. Con ellos vivió momentos inolvidables, abrazó el amor por la música, se enterneció con el dulce encanto de los años de la bohemia y la diversión y cuando avisoró  la  visita a Génova del  Rey de la Trompeta Louis Armstrong ,trompetista   y cantante de jazz, una de las figuras más carismáticas de la historia del folclore negro estadounidense, hombre curtido en la calle, atizó el fuego de los fans del momento para ír a darle la bienvenida, a su manera.

Cuando el grupo de Guido fue a la terminal del tren para con su grupo de rock ,animar el paso del astro Armstrong, de gira por aquellos predios italianos, no pasó por la mente de los párvulos, que el propio Armstrong, se asomara por una ventana para saludarlos, y lo que es más, se bajara del tren con su trompeta en mano, para acompañarlos y tocar junto a ellos, en una escena única e irrepetible.

Fue un gran dia con todas sus dichas, que ahora ventila en sus recuerdos.

Líderes de cruciales momentos, sus estrategias cundieron efecto para regresar el Tiempo, con nuevas reglas que trasciende generaciones.

Su más recientes exposiciones, en Miami, Caracas, en el Centro Italiano Venezolano  y Barquisimeto (Venezuela)  en la Galería Villalón superan tiempos y distancias que  dejan huella. RDC

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