El vicepresidente del Gobierno de Zapatero muere a los 67 años después de sufrir un ictus. La capilla ardiente será instalada a partir de las 8:30 en el Congreso de los Diputados

Fuente: cadenaser

El socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro durante la etapa de Felipe González y vicepresidente del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha fallecido a los 67 años de edad tras sufrir un ictus el pasado miércoles. A Rubalcaba se le practicó un cateterismo en el hospital Puerta del Hierro, en el que permanecía ingresado, pero ya esta mañana las lesiones neurológicas derivadas del ictus habían llevado al hospital a calificar su estado de «extrema gravedad». Finalmente, el que fuese secretario general del PSOE ha fallecido este viernes.

Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, 28 de julio de 1951) fue secretario general del PSOE entre 2012 y 2014, formación por la que encabezó la candidatura en las elecciones generales de 2011. Formó parte de los Gobiernos socialistas de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero.

Ingresó en el PSOE en 1974, y tras la llegada de los socialistas al Gobierno, en 1982, fue sucesivamente director del Gabinete Técnico de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación (1982-1985); director general de Enseñanza Universitaria (1985-1986); secretario general de Educación (1986-1988), y secretario de Estado de Educación (1988-1992). El 23 de junio de 1992, fue nombrado ministro de Educación y Ciencia, y como tal promovió la Ley de Reforma Universitaria (LRU) o la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE).

En las elecciones legislativas de junio de 1993, obtuvo escaño de diputado por Toledo, y un mes después, el 13 de julio, fue designado ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, cartera de nueva creación. Tras los comicios de marzo de 1996, repitió como diputado, esta vez por Madrid, y cuatro años después renovó escaño. En el 35 Congreso del PSOE, celebrado en junio de 2000 y durante el cual José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo secretario general, Rubalcaba pasó a integrar el Comité Federal.

En junio de 2002 entró a formar parte del Comité Electoral del partido, dentro del cual actuó como responsable de Estrategia Electoral ante las elecciones generales del 14 marzo de 2004.

Tras los comicios, celebrados tres días después de los sangrientos atentados de Madrid y en los que el Partido Socialista se alzó con la victoria, obtuvo escaño por Cantabria y posteriormente fue designado portavoz del PSOE en el Congreso. Desde este cargo, desempeñó un papel crucial en la estrategia del Gobierno para garantizar los apoyos parlamentarios que permitieron al Ejecutivo sacar adelante normas de calado, como la Ley Orgánica de Educación o la reforma del Estatuto de Cataluña.

El 7 de abril 2006, y con motivo de la primera remodelación de Gobierno llevada a cabo por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, fue nombrado ministro del Interior. Considerado uno de los hombres de confianza del presidente, asumía la cartera en pleno proceso de pacificación, tras el alto el fuego permanente declarado por ETA el 22 de marzo de 2006.

Sobre su espalda pesaba, no obstante, una sobraba experiencia en materia de terrorismo. De hecho, había sido el interlocutor del PSOE con el Gobierno de Aznar durante la tregua declarada por la banda terrorista en 1998, y había encabezado la delegación socialista que acordó con el PP, en el 2000, el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.

El atentado de Barajas en diciembre de 2006, que costó la vida a dos ciudadanos ecuatorianos, quebró, sin embargo, el proceso, que tres meses después vivió un polémico episodio tras la concesión por parte del Gobierno del segundo grado al etarra José Ignacio de Juana Chaos, a raíz de una prolongada huelga de hambre, una decisión que Rubalcaba reconoció había tomado «personalmente» para «evitar males mayores».

En junio de 2007, ETA dio, sin embargo, por formalmente roto el alto el fuego y en diciembre asesinó a tiros a dos guardias civiles en CapBreton (Francia), lo que se tradujo en una ola de detenciones de miembros y colaboradores de ETA, que si bien no se habían interrumpido, aumentó considerablemente. El cerco a la banda se completó además con la detención de los miembros de la cúpula de Batasuna y la suspensión de actividades de ANV y PCTV por su posible vinculación a la banda terrorista. Durante su gestión, las fuerzas de seguridad desmantelaron además una célula islamista que planeaba un posible atentado contra el transporte público de Barcelona.

El fuerte incremento de inmigrantes ilegales llegados a las costas españolas y en especial a Canarias durante el verano de 2006, y la puesta en marcha del carné de puntos, que se reveló eficaz para el descenso del número de siniestros, fueron otros temas que le ocuparon durante su gestión.

Tras las elecciones de marzo de 2008, Rubalcaba renovó su escaño, esta vez por Cádiz, y el 14 de abril juró su reelección como ministro del Interior. Su continuidad al frente del Departamento fue una de las grandes incógnitas de todas las quinielas sobre el Ejecutivo. El mismo Rodríguez Zapatero reconoció que había hecho algún esfuerzo para convencerle.

Durante esta etapa, la gestión del Ministerio estuvo marcada principalmente por los éxitos en la lucha antiterrorista. Las sucesivas detenciones de los jefes militares de la banda: Mikel Garikoitz Aspiazu Txeroki (2008), Aitzol Iriondo (2008), Jurdan Martitegi (2009), Ibon Gogeascoetxea (2010) y Mikel Carrera (2010), diezmaron la fuerza de ETA, que el 5 de septiembre de 2010, declaró un alto el fuego.

Inteligente, eficaz y gran negociador, virtud ésta última reconocida incluso por sus adversarios políticos, en octubre de 2010, se convirtió en «hombre fuerte» del Gobierno y figura de referencia, al acumular al cargo de ministro del Interior, el de vicepresidente primero y portavoz del Gobierno. La crisis económica, el caso Faisán —presunto chivatazo con el que se alertó a ETA de una operación contra su red de extorsión—, la irrupción de Bildu en el panorama electoral, y el pulso lanzado por el movimiento 15-M durante la jornada de reflexión previa a las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011, fueron los asuntos que le ocuparon desde entonces.

Tras el descalabro del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011, recibió el aval del Comité Federal del PSOE para competir en las primarias en las que se elegiría al sucesor de Zapatero en las elecciones generales. El 8 de julio posterior anunció su deseo de dejar el Ejecutivo de forma inmediata para concentrarse en la candidatura como cabeza de cartel del PSOE y al día siguiente el partido le proclamó oficialmente candidato. El 11 de julio dejó el Ejecutivo.

En las elecciones generales celebradas el 20 de noviembre la candidatura encabezada por Rubalcaba sufrió una fuerte derrota. El PP logró la mayoría absoluta, con 186 diputados, y el PSOE se quedó con 110, su peor resultado en unas elecciones legislativas.

Diputado por Madrid, asumió la derrota y aseguró que el PSOE tenía un «proyecto sólido». Pidió la rápida convocatoria de un Congreso, en el que se elegiría al nuevo líder del partido. El 29 de diciembre presentó su candidatura a la Secretaría General, cargo para el que fue elegido el 4 de febrero de 2012, en el 38 Congreso del partido socialista, frente a Carme Chacón, por un margen de 22 votos. En esta cita se aprobó el proceso de primarias para el candidato presidencial.

Durante este primer año al frente del PSOE se celebraron elecciones en 5 comunidades autónomas. En Andalucía mantuvo el Gobierno, aunque en coalición con IU, recuperó la presidencia en Asturias, mientras que en el Galicia, País Vasco y Cataluña sufrió un retroceso. Pese a esos últimos adversos resultados, aseguró que en ningún momento pensó en dimitir. En el Comité Federal del 12 de enero de 2013 se acordó aplazar las primarias hasta, como muy pronto, el segundo trimestre de 2014, pese a algunas peticiones para que fueran antes de febrero de 2014.

Entre los días 8 y 10 de noviembre de 2013 el partido celebró una Conferencia Política, en Madrid, para diseñar el nuevo proyecto socialista para los próximos diez años. El 26 de mayo de 2014, al día siguiente de las elecciones al Parlamento Europeo en las que los socialistas perdieron 9 de los 23 escaños que habían logrado en 2009, convocó Congreso Extraordinario, que se celebrará el 26 y 27 de julio, al que no concurrió.

En la consulta no vinculante del 13 de julio, la militancia respaldó a Pedro Sánchez para ocupar el puesto de secretario general, elección que fue ratificada por aclamación de los delegados del Congreso Extraordinario, el 26 de julio de 2014.

El 2 de septiembre de 2014 renunció a su escaño de diputado, como había anunciado en junio, y se reincorporó a su puesto de trabajo como profesor del Departamento de Química Orgánica I, en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en la que inicialmente impartirá seminarios.

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