Como si me llevaran los diablos salí rauda y veloz el otro día después de que asistí a un almuerzo en el Countrys, en un abrir y cerrar de ojos, azuzada por mi amiga Encarnación Paiva y de los Caños, ávida de figurar en la prensa rosa y de codearme con cuanto bicha de uña está en circulación.

Para colmo de males me caí patidifusa cuando me salieron al paso las organizadoras del sarao, para que a brinco rabioso cayera con la contribución del condumio ¡Que barbaridad! Te toma tiempo para reaccionar, sobre todo cuando quien te pide la dádiva es una niña rubia oxigenada, espigada y cuajada de joyas de pies a cabeza. Esto no me previno de tener la sorpresa de mi vida, pues las novedades incluían la gama húmeda y los regalos por aparte para rendirle los honores a la homenajeada. Al menos contribuí de buen agrado para su cirugía plástica que bien la merece. Saliendo de allí, yo estaba inocentemente observando a un personaje de las nuevas generaciones, vistiendo una camisa tipo hawaiana. Observándolo le veo que tiene las manos chicas, y entonces el horror¡ pues va al encuentro de una honorable dama ¡Por todos los cielos! Estaban acarameladitos y libando el mejor de los champagne, entre tanto a su alrededor Mariela, la que se confiesa siempre su mejor amiga, echó mano a su celular para llamar al esposo de la honorable damisela, y enterarlo de las nuevas. Ipso facto, como era de esperarse apareció el fulano de marras. No para invitar a un duelo, sino para causar estragos y acabar con las delicias de los tortolitos.

Que pena ajena tuvimos que soportar. Esta vez, la sangre no llegó al río. Al menos el tercio anda ahora con Elizabeth, una chica de armas tomar y además soltera y sin compromiso a toda hora. Su mujer, bien gracias, y divirtiéndose a sus anchas con Carlos Eduardo hasta el cansancio.

Cuando alce vuelo allende los mares, respiré hondo y profundo. Necesitaba mi espacio para abrigar la esperanza de vivir mi primavera romana. Ya veo Ya veo que esta mafia Rusa está desplazando a esos personajes que tienen el dinero para gastar a manos llenas ¿Y qué piensan los eternos esclavos del buen vivir? Un cínico piensa que deben disfrutar de su fortuna no importa de dónde viene. Pero todo el mundo sabe que los suizos tienen mucha calma y tranquilidad únicas.

Es muy positivo para ellos que dichos señores gasten todo el dinero allende los mares, pues aquí en Caracas, son muy pichirres. No dejan nada de propina, y para colmo deben hasta el modo de caminar.

Estos hombres no creen en tarjetas, y el efectivo es lo que rige sus compras. Ellos cancelan todo en efectivo incluyendo sus cuentas millonarias de los hoteles.

La Marquesa de Pomerol

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