Han pasado ya 38 años desde que la ONU proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer. Son casi cuatro décadas en las que la comunidad internacional ha proclamado a los cuatro vientos la igualdad absoluta en cuanto al trato legal, laboral, político y social que hombres y mujeres merecen. Sin embargo, ¿hasta qué punto esta igualdad se ha convertido en hechos? Vale la pena que tratemos de hacer algún tipo de recuento de los logros y los fracasos de un esfuerzo común, que dista mucho de haber terminado. Participación política. A partir de 1978 al menos 16 países más han equiparado el derecho a elegir y ser electo y sólo dos o tres estados conservan algún tipo de diferencia. Incluso Arabia Saudita, en el que la situación de la mujer está en clara desventaja, ha anunciado que a partir de este año las mujeres tendrán igual derecho activo y pasivo al sufragio que los hombres (por cierto, las elecciones se limitan a un porcentaje de los consejos municipales, con muy poco poder efectivo). Pero la igualdad no se limita al derecho a escoger, sino también al de ser electo. En este sentido, sólo un 22,2% de los parlamentarios en el mundo son mujeres, y apenas en dos países igualan o superan el 50%. A su vez, de 193 países, sólo en 19 sus jefes de estado o de gobierno son mujeres. Mercado laboral. Aún cuando el porcentaje de mujeres de la población mundial económicamente activa es casi idéntica que el de los hombres (49,1% frente a 50,1%), las diferencias son más que relevantes: sólo un 48% de las mujeres tienen un empleo, frente al 73% de los hombres. Lo paradójico es que en los países más desarrollados, donde la fuerza laboral es paritaria y se supone que se ha alcanzado el mayor grado de igualdad, las mujeres tienen poco acceso a los cargos directivos: únicamente ostentan el 4,2% de los puestos de dirección general en las 500 empresas más importantes incluidas en la lista 2013 de la revista Fortune, por ejemplo. Ni que decir de los salarios; en Alemania, por citar otro ejemplo, las mujeres ganan en promedio un 23% menos que los hombres (porcentajes que suben escandalosamente en algunos de los países menos desarrollados). Situación legal. Pese a que ha habido un esfuerzo global para equiparar civilmente los géneros, casi 30 países (en su mayoría del cercano oriente y de África) mantienen diferencias importantes, especialmente en lo que se refiere al poder del marido para limitar los actos de su esposa. Incluso dos estados han eliminado la prohibición constitucional de discriminar por razones de género.

Cristina.parra@rojasparra.com

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