El bebé de los duques de Sussex se hace esperar más de la cuenta. Por eso el príncipe Enrique ha tenido que posponer el viaje que tenía previsto para la próxima semana a Holanda, según se ha sabido este viernes. El jueves por la tarde hasta el palacio de Buckinghan, a través de un portavoz, tuvo que salir al paso y desmentir que el bebé había nacido, como se especulaba en diversos medios ante el hermentismo que rodea este alumbramiento. Algunos periodistas que cubren las cosas de palacio se han tomado con humor tantas horas de espera a la espera de alguna señal.

Sigue el hermetismo en torno al nacimiento del bebé de los duques de Sussex

Fuente: elperiodico

El caso es que el duque de Sussex tenía previsto visitar Holanda el miércoles 8 y el jueves 9, para respaldar la cuenta atrás de los Juegos Invictus La Haya 2020″. Curiosamente, estos juegos fueron el escenario que acogió la primera aparición pública de Enrique y Meghan como pareja, en septiembre de 2017. Y el pasado otoño, el matrimonio inauguró la última edición de los juegos en Sidney en el que fue su primer viaje oficial al extranjero. Pero finalmente se quedará junto a su mujer.

En el Reino Unido se está viviendo un auténtico ‘Baby Sussex’. Es sabido que este no va a ser como los partos exprés a los que nos tiene acostumbrados Kate Midleton, la duquesa de Cambridge. Meghan, que lleva casi 50 días alejada de los focos, quiere hacer las cosas de otra manera.

«Quiere simplemente un parto normal y natural para entablar el vínculo con su bebé, sin que la arreglen y la peinen de la cabeza a los pies para las fotos (a la salida de la maternidad]», explicaba el diario ‘The Sun’ de una fuente de palacio.

Para la decoración de la habitación del pequeño, la calif

Ya lo avisaron los padres en un comunicado emitido hace un par de semanas, en el que se dejaba claro que todo lo que tuviera que ver con el bebé se llevaría a cabo «en privado». «El duque y la duquesa están deseando compartir las emocionantes noticias con todos, una vez que hayan tenido la oportunidad de celebrarlo en privado como familia», añadieron.

La madre de Meghan Markle, Doria Ragland, lleva días instalada en Windsor junto a su hija. Y la reina Isabel II también ha visitado a la pareja. Quien no está ni se le espera en el alumbramiento es Thomas Markle, el padre de Meghan, que no ha viajado al Reino Unido para conocer a su nieto. O mejor dicho nieta, porque muchos medios en el Reino Unido dan por hecho que la criatura será una niña y se llamará Diana, por Lady Di.

Traslado a Frogmore Cottage

La inminente llegada de la criatura tiene lugar después de una serie de cambios que los recién casados han hecho en sus vidas personales y profesionales. De entrada está el traslado del palacio de Kensington, en el centro de Londres, a Frogmore Cottage, en los terrenos del castillo de Windsor, en cuya capilla se casaron en mayo del año pasado. Es aquí, a unos 30 kilómetros al oeste de Londres, donde Meghan y Enrique quieren criar a su bebé, en un edificio histórico del siglo XIX cuya reciente renovación ha costado casi cuatro millones de euros.

El mes pasado también se anunció que los Sussex se separarán por completo de los Cambridge y establecerán sus propias oficinas en el palacio de Buckingham, en vistas también a cuando Carlos, el príncipe de Gales, se convierta en rey.

Además todo lo relacionado con la comunicación de los duques de Sussex esta supervisado por la recién nombrada portavoz Sara Lathman, la que fuera asesora principal en la campaña presidencial de Hillary Clinton. El 2 de abril los duques de Sussex lanzaron su propia cuenta de Instagram, @sussexroyal. Es probable que sea aquí donde se publique la foto oficial de los padres con su bebé.

Un bebé que ya tiene un ejército de fanáticos que han generado decenas de miles de libras para obras de caridad a través de la iniciativa viral #globalsussexbabyshower. El movimiento de base, iniciado por una mujer en las redes sociales alentando las donaciones antes del nacimiento, fue descrito por los duques de Sussex como “una sorpresa increíblemente especial” en su flamante cuenta de Instagram, que rompió un récord mundial: un millón de seguidores en menos de seis horas.

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