Guido Tassini Bensayán Lo mejor que se puede hacer con este artífice de las delicias del paladar es aprenderse su nombre lo antes posible :
Antonio Bachou

No es  otro que el creador de  un nuevo placer de saborear  las glorias de los manjares

Por Ramón Darío Castillo

Hace pocos días, el St. Regis de Bal Harbor en Miami Beach, ha llegado a causar el efecto Bachour, al apostar por él, para ofrecer sus delicias en el epicentro mismo de lo que es el sitio «in» de toda la florida: La Gourmandise.

Lo más granado de la élite acude por las tardes a ese Templo del buen gusto y la distinción, para degustar sus delicias, creadas por Bachour, convertido en el monstruo sagrado de la repostería.

De que es un placer, es cierto.

Aquel nicho del buen gusto y la distinción, que ahora comanda el jóven chef Guido Tassini Bensayán, justifica todos los elogios. La procesión que se inicia todas las tardes allí, es la cadencia del «savoir faire», algo único.

Todos los que son todos,están allí  en el IN-isímo lugar que ya predican en todos los lugares del corazón de La Florida y sus alrededores.

Se respiran aires franceses, y los postres saltan a la vista, pues Bouchour creó  con ellos, el equilibrio perfecto. Sabe lo que los paladares exquisitos apetecen.

El jóven chef, Guido Tassini Bensayán, sin perder su esencia, reafirma su pasión que lo ha llevado al lugar en el que lo ha colocado St. Regis. Una joya de la corona del hotel,  es este lugar para la hora del té, y para los gratos encuentros,que se coloca entre los más chic del mundo.

Desde muy niño, aprendió a encontrar la senda que ha trazado sus metas. Sus estudios de alta cocina,reconocidos  en París, Italia, y en los Estados Unidos, son un aval que pesa. Y es que,  Guido sabe a ciencia cierta que todo ello conlleva responsabilidad y pasión. Sus jefes, saben de sobra que de él que siempre está presto, cuando el deber llama se espera siempre un homenaje al talento.

Y esta nueva posición es un reto que mantiene su equilibrio perfecto, siempre en evolución, alejándose – como por arte de magia – de convencionalismos, para adquirir experiencia, sin perder su esencia, esa misma que adquirió en los fogones de sus escuelas en España,  y Estados Unidos ,y por sus periplos por París y, Roma donde aprecia y admira sus comidas, y que todavía hoy a su veintiena de años le reconocen sus propios maestros.

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