El senador republicano John McCain, veterano de Vietnam y político de la vieja escuela, fallecido el pasado sábado a los 81 años víctima de un cáncer de cerebro en su casa de Sedona, en Arizona, fue recordado por los presidentes pasados y actuales, tal como lo hicieron los miembros del Congreso de ambos partidos

McCain será sepultado en el cementerio de la Academia Naval de Estados Unidos, en una península con vista al río Severn en Annapolis, Maryland, junto a su mejor amigo, el almirante Chuck Larson.
Se espera que los expresidentes George W. Bush y Barack Obama, los cuales bloquearon las ambiciones presidenciales de quien desempeñó una labor fundamental en la política estadounidense, hablen durante el funeral de McCain.
Símbolo del prisionero de guerra estadounidense, McCain era considerado un «héroe» en Estados Unidos, un «guerrero» y «patriota» que siempre puso al país antes que todo. Lo hizo frente al partido republicano pero también frente a Donald Trump, criticándolo sobre muchos frentes.
Su último desafío al presidente estadounidense llegó horas antes de su muerte: Trump no estaría entre los invitados a su funeral, donde son en cambio esperados Obama y George W. Bush, los dos que lo derrotaron en su carrera presidencial.
Uno, Obama, en su segunda postulación a la Casa Blanca. El otro en las primaras republicanas para adjudicarse una nominación al Salón Oval.
Para Trump, si se respetan los deseos de McCain, sería una cachetada, considerando que se esperan al menos a tres ex presidentes para el último adiós al senador por Arizona.
Además una bofetada política en un momento difícil para el presidente con el aumento de sus problemas legales, y que amenaza con dañarlo en vista de las elecciones de mitad de período, que cada vez se parecen más a un referéndum sobre Trump.
El mandatario estadounidense sin embargo envía su «afecto y el más profundo respeto para la familia McCain» por la desaparición del senador en un tweet. Pocos caracteres para romper el silencio sobre «Maverick», con el que nunca se llevó bien: Trump se negó a definirlo como un héroe de guerra, ya que había sido capturado por el Vietcong.
McCain nunca respondió públicamente con palabras: expresó su oposición a Trump con las acciones, como el «no» en el Senado que hundió el intento de abolir el Obamacare.
Pero también defendió a los medios considerados «Fake News» (noticias falsas) por el presidente: «Los dictadores comienzan silenciando a los medios», dijo McCain sin nombrarlo.

«Eramos muy diferentes, pero compartíamos lealtad hacia algo superior, es decir, los ideales por aquellas generaciones de estadounidenses e inmigrantes que lucharon, manifestaron e hicieron sacrificios», afirma el ex presidente, que invita a ver su coraje para «inspirarse».
La defensa de Obama durante la campaña de 2008 fue uno de los momentos más importantes de la larga carrera política de McCain: en el curso de un comicio una mujer le dijo que no confiara en Obama porque era árabe. Mccain tomó el micrófono y dijo: «Es una buena persona, un ciudadano con el que solo estoy en desacuerdo sobre cuestiones fundamentales».
El respeto por el héroe y el patriota también proviene de George W. Bush: «Lo extrañaré». El ex presidente Bill Clinton recuerda en cambio «su liderazgo en la implementación de nuestros esfuerzos para normalizar las relaciones con Vietnam».
El Congreso compacto se inclina a McCain, un ejemplo -según muchos- de una política que ya no existe. Los mensajes vienen de todas partes del mundo: desde Vietnam que lo mantuvo prisionero durante cinco años y desde el presidente francés, Emmanuel Macron, que habla de él como un «héroe estadounidense». La canciller Angela Merkel exaltó su «compromiso con la alianza transatlántica».
McCain había suspendido hace pocos días su tratamiento contra el agresivo cáncer cerebral contra el cual luchaba desde hace más de un año, y que lo hizo morir en el mismo día, nueve años después, que su amigo Ted Kennedy, quien padecía la misma enfermedad.
El próximo miércoles, día en el que habría cumplido 82 años, se realizará la capilla ardiente en Arizona. Después en Washington, en el Capitol Rotunda, el área del Capitol Hill descrita como su «corazón simbólico y físico».
El senador será sepultado en Annapolis, capital de Maryland, después de un funeral cuyos detalles están aún definiéndose, y que podría ser su última bofetada a Trump. (ANSA). ansalatina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *