Sánchez anunció que mantendrá la venta de armas a Arabia Saudí por el interés general de España, aunque mostró su repulsa por el asesinato del periodista Jamel Khashoggi, ocurrido dentro del consulado en Turquía, pero prioriza los contratos suscritos por el  País del golfo. El debate comenzó bien temprano en la mañana, en medio de una gran expectativa, que luego se tornó acalorada, repleta de insultos por parte de las bancadas que se oponen al gobierno de Sánchez.

El punto primordial del asunto no trajo a colación los grandes problemas que sacuden en este momento a España, sino al de la venta de armas a los saudí. Albert Rivera (CCS) y Pablo Casado (PP) llevaron la voz cantante de la Oposición  que, a la postre concluye en el distanciamiento de Sánchez con estas organizaciones políticas que hacen vida pública, y mantienen una posición contraria a Sánchez, en cuanto a su forma de llevar las riendas del País. La comparecencia de Sánchez, no sirvió para disminuir la preocupación de los españoles, en torno a una reciente decisión del Supremo de trasladar costes a la banca sobre las hipotecas, y para puntualizar el conflicto de los independentistas de Catalunya.

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