Debajo de la superficie terrestre existen enormes yacimientos de petróleo y hace muy poco tiempo desde que tenemos conciencia de ello. La era petrolera, es decir, la era de su utilización como hoy la concebimos, alcanza a lo sumo, cerca de ciento cincuenta años. Por Sin embargo, la existencia de los llamados combustibles fósiles, se remonta a cientos de millones de años atrás.
Hay varias teorías sobre su formación. Quizá la más popular y difundida de ellas, es la que plantea que el petróleo es un “cementerio de biomasa”. En todo caso, cualquiera que fuese su origen, en los últimos cien años, su existencia ha ido en los disminuyendo en forma acelerada de modo que, la razón de la cantidad de tiempo que nos tome agotarlo, entre la cantidad de tiempo que la naturaleza se tomó en formarlo, es algo como de cien contra centenares de millones de años.
Desde esta perspectiva, la presencia de los seres humanos sobre la tierra, se hace infinitesimalmente efímera, si de nuevo, la comparamos con el tiempo de existencia de vida en el planeta hace unos 3500 millones de años, con la aparición de las primeras bacterias. Así, de acuerdo esta macroescala cronológica, la inminente desaparición de los combustibles fósiles equivale a una desaparición instantánea, en términos de la microescala cronológica humana.

Tal como se ha venido haciendo uso del petróleo, se ha comprometido el equilibrio entre el dióxido de carbono (CO2) liberado a la atmósfera y el secuestrado por los procesos bio-físico-químicos, alojándolo en enormes yacimientos de petróleo y gas metano. La vertiginosa velocidad con la que se está liberando de nuevo el CO2 a la atmósfera, está incidiendo sobre las condiciones de vida del planeta. La incógnita reside en si seremos capaces de adaptarnos con éxito a estos cambios. Dentro de esta visión holística del problema, resulta ridículamente inconcebible, que en Venezuela sigamos pensando en el petróleo como la salvación de todos los problemas. Y Peor aún, que nuestros gobernantes traten de apuntalar su gobernabilidad sobre los ingresos provenientes de la venta de una mercancía cuyo consumo está envenenado a la humanidad. Hemos perdido casi veinte años, poniéndonos de acuerdo en el “quítate tu para ponerme yo” y mientras tanto, ya se hace evidente, que quizá ya sea demasiado tarde para un desenlace feliz entre la humanidad y el medio ambiente. Entre nosotros y el equilibrio del planeta.
Si la humanidad es el cáncer de este sistema, el planeta no tardará, siempre dentro de su ritmo perfecto, en extirparlo. Los hombres más poderosos del planeta están jugando a dejar pasar las cosas para que desde las entrañas del mundo se desencadene el Leviatán, reduciendo la población humana a la mitad de la actual, pues piensan que de esta forma recuperarán el control total de la sociedad en función de los equilibrios económicos hoy totalmente desarticulados y en crisis…Petróleo eres y en petróleo te convertirás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *