Este, sin duda fue un día que Cayetana Rivera y Martínez de Irujo nunca olvidará. Sus familiares más allegados, y sus padres estuvieron allí para testimoniarles afectos, en una puesta de largo que  se convirtió en una gran fiesta a la que acudieron cuatrocientos invitados, que disfrutaron de una fabulosa velada en la finca La Pizana.

Entre los asistentes no podían faltar los padres de Cayetana, Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujo, así como familiares y amigos que hicieron que su gran día fuera muy especial, los mejores momentos de su puesta de largo: los abrazos, las risas, el vals de padre e hija, los bailes con los demás invitados, el original regalo que recibió la homenajeada, un cariñoso y espontáneo beso de Eugenia y Narcís Rebollo, dejó una estela de gratos recuerdos para bella debutante.

Un desfile de jóvenes de los más relevantes círculos sociales, así como su sus tíos y un interminable ír y venir de hijos de personajes de la alta sociedad madrileña, revivieron una escena que le fue a Cayetana, de suyo muy especial.

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