En su refugio de Miami,  el verano de 2018, ese que es perenne como la eterna primavera caraqueña, sorprende al Gran Gadú en compañía de su madre, Milagro, y de sus dos hijos Victoria y Gustavo. En su exilio, y bajo los rayos de un sol que se oculta en la vitrina de una tarde inolvidable, culmina con entusiasmo la intervención en Sócrates, que realizó con manos magistrales y entusiasmo  desbordante, junto a otras piezas que llegaron desde Las Vegas.

Atrás quedaron esos días aciagos de quirófano y expectativas, y ahora renueva  juventud  y audacia, Gustavo Adolfo Díaz Urdaneta, el  Gran GADU, nacido en Caracas, pero ahora prestado a los Estados Unidos, donde es admirado por la crítica del arte y a quienes muestra un nuevo trabajo que da una proximidad de lejanía, pero que lo invade todo, como el amor. Y he allí el punto de mira para lo que hoy  se puede reafirmar es la transformación internacional de GADU.

Ya bien lo dijo Oscar Wilde…”Me gusta que los hombres se comporten como hombres: fuertes e infantiles”  

Al ver la intervención de tallas tan valiosas como la de “Sócrates”, sus ojos de alegría lo dicen todo.  Gustavo Adolfo Díaz  Urdaneta GADU,  ya puede romper de golpe y porrazo, hechizos. Y no ser un brujo y amar por encima de todo. Lanzar una piedra para defender la Patria, y confiar con el corazón que sus obras cautivarán al más sombrío de los personajes.

En la primera mitad de la era chavista, ya GADU tuvo un pálpito, y caviló ese singular período, donde se situaba el derrumbe de los ideales, habría que resistir a entender, que sería muy difícil sacar al País de caer en el precipicio. Y es justamente cuando comienza a hilvanar la otra historia de su vida, donde destaca con todo el dolor de su alma, poner  pies en polvorosa, tras luchar con arraigo por el rescate de su terruño. Estados Unidos le abre sus brazos, y allí transcurre su nueva etapa, arropado por su talento y los buenos augurios de éxito, sin dejar tener presente a la tierra que lo vio nacer a la sombra del hermoso Ávila.

Y volverá. Eso es un hecho.

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