Aún a sus 76 años, y contra su cáncer de páncreas, Aretha Franklin nunca dejó la escena, y brilló con luz propia, como su himno “Respect” que, en los años 80 le valió el respeto de sus millones de fans que hoy en todo el mundo lloran su partida.

La hija de Clarence, un predicador,  nació el 25 de marzo de 1942 en Memphis (Tennessee) p, creada en un ambiente humilde, en Detroit, siempre sobresalió por su atiplada voz y el garbo para evocar canciones,  y así siguió a lo largo de su vida, que no fue tampoco color de rosa. Sufrió los embates de las luchas por la segregación, y fue entonces cuando luchó a brazo partido por los derechos humanos, echando mano  a sus creencias, y siendo fiel a sus principios religiosos.

Convertida en “la reina del soul”, y una exponente de su género propició esa tabla para dejar oír su voz que cada vez se hizo más fuerte, convirtiéndose en un blanco de quienes detestaban su proceder. Pero su voz, y sus canciones atizaron el fuego. Aplaudida por multitudes que asistían a sus conciertos, y compraban sus discos, no  olvidó por nada su lucha.

Facebook Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *