Desde el 20 de noviembre de 1952, la Asamblea General de la ONU en las deliberaciones de su  Asamblea General, dictaminó  que todos los años se le rindiera un día especial a todos los niños del mundo, razón por la que en Venezuela, este día,  el tercer domingo de Julio,  cobra gran importancia

La Fundación Wairén, a propósito  de esta grata fecha, ha celebrado en la sede del Colegio La Guadalupe, en la  parroquia El Recreo de Caracas (Venezuela)  un acto que revistió los matices de las grandes solemnidades, pues han sido los niños que reciben apoyo de la meritoria Fundación, los protagonistas de un evento que recordarán por mucho tiempo. Hubo un día dedicado a los juegos, títeres, reparto de regalos, disfrute de golosinas y un almuerzo como broche de oro.

La alegría trepidante reinó en aquel sagrado recinto, que es el templo de la educación. Los directivos de la Fundación Wairén que preside Carlos Enrique Olivieri García, y secundan Tania Ramírez como vice-presidenta, Indira Ramírez de Pinto, como coordinadora general y Wilfredo Chaurio, en la coordinación de las actividades  docentes y deportivas, estuvieron allí para testimoniar afecto a los niños que acudieron desde los más recónditos lugares del distrito capital.

Premios para los niños que han merecido las mejores calificaciones escolares, se recibieron con alegría, y el acto descolló por la alegría, las emociones de los niños que disfrutaron de un día pletórico de juegos, encuentros deportivos, canciones, los títeres de Indira Ramírez de Pinto, que junto a sus personajes deleitó  a la chiquillería y sobre todo, las golosinas a las que antecedió un almuerzo de ricas confituras, en un ambiente que se recordará por mucho tiempo.

Al anecdotario hay que decir que a los  pequeños invitados les agradó  salir las canchas a disfrutar del fútbol, a propósito de las incidencias del Campeonato Mundial que Rusia, y bajo la supervisión del Profesor Wilfredo Chaurio, siempre apresto a satisfacer a los pequeños que aman este deporte.  Y las niñas trepidantes de alegría en la sección de pinta caritas, lucían radiantes y hasta ellos también emulando a sus personajes preferidos, en el marco de una velada que se prolongó hasta las milquinientas, ya casi cuando se ocultaba el sol de los venados. RDC

Fotos: JAHE RUDAS G.

Una vez más, la generosidad de los contribuyentes a la meritoria obra de Wairén se vio compensada con la alegría de los niños que respondieron con sonrisas y ternura a sus benefactores

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